Empezamos observando cómo se usa de verdad una habitación: el lugar del sofá donde todos se sientan, la luz del dormitorio al final del día, la silla que reúne en silencio lo que queremos tener cerca.
Una manta se mueve entre todos esos espacios. Debe sentirse cuidada sin volverse delicada, y tener carácter sin dictar cómo debe ser una casa.
Por eso Dorenvi se construye a partir del estudio de los materiales, el color bajo una luz cambiante y detalles que funcionan en la vida diaria. Afinamos cada pieza hasta que resulta natural cogerla, comprenderla y dejarla a la vista.